sábado, 19 de marzo de 2011

En busca del foco perdido


¿Por qué asociamos lo nítido con la perfección y lo difuso con lo contrario? Probablemente por causas fisiológicas: cuando nuestro sentido de la vista empieza a degenerarse, empezamos a tener dificultades para ver con nitidez. ¿Puede lo imperfecto ser mejor que lo perfecto? En el mundo cotidiano quizá no; en el arte, sin duda, puesto que más que replicar la realidad, la cuestiona y la expande.

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