Es este un ejemplo palmario de la fuerza de los colores saturados y planos, máxime cuando se oponen los cálidos y los fríos y se deja el resto de la imagen casi sumida en una apagada bicromía. El problema del color es que puede convertirse en el flautista de Hamelín, y nosotros, en las ratas que lo sigue. Tendríamos que ponernos unos tapones en las orejas e intentar valorar qué virtudes formales hay tras el fogonazo cromático.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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lunes, 31 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Entre esgrafiados y banderas
Es esta una de las mejores muestras de esgrafiados de Girona. Desgraciadamente, este tipo de obras va desapareciendo de nuestros edificios, tal vez porque es cara, porque requiere la habilidad de los artesanos, o porque la decoración se mueve por otros derroteros. El esgrafiado tampoco sale bien parado en esta foto: su bicromía es insuficiente ante la fuerza del rojo, amarillo y azul de la imagen reflejada en el ereflejo de la ventana. Cuestión de intensidad.
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