Uno suele relacionarse por primera vez con el drapeado cuando empieza a estudiar Historia del Arte, concretamente la estatuaria griega clásica. De ahí pasa a tratarlo en la pintura, sobre todo la moderna y la neoclásica y, al llegar al s. XX, se olvida de él. ¿Seguro? Al levantarnos cada mañana nos da los buenos días, aunque nosotros, impávidos, no le devolvemos el saludo.