Aunque legalmente no existe, supongo que lo contrario de los derechos a la propia imagen debe de ser algo así como las obligaciones respecto a la imagen ajena. Y el resultado de respetar estas obligaciones puede ser como el de la presente foto. Para no tener que pedir autorización escrita a los padres de cada uno de los adolescentes que están celebrando el Carnaval, pues he sangrado bastante el encuadre para cortarles la cabeza. Todo conforme con la legalidad vigente.