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lunes, 26 de septiembre de 2011

Sobreexposición o la uralita a modo de cuadro


Es una pared medianera cualquiera, pero nuestra mirada la puede convertir en única. Hacemos una lectura de luz para que la imagen resulte sobreexpuesta, incluimos en el encuadre algún motivo que dé una nota de color y que acreciente la gama tonal, como la vegetación, y captamos un objeto o parte de él de forma que se nos antoje poco familiar, como una placa de uralita a modo de cuadro. La comida está en la mesa.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Fugacidad


La del café que me estoy tomando cuando apreto el disparador; la de la lluvia, que empieza a hacer acto de presencia; la de los coches, que en cualquier momento pueden arrancar; la del transeúnte, que dentro de un instante dejará de aparecer en el encuadre; la de los árboles del fondo, el verdor de cuyas hojas dentro de pocas semanas desaparecerá con ellas. Huele a otoño.

viernes, 1 de julio de 2011

Fulgor


Cuando el blanco no tiene matices, cuando ocupa una superficie considerable de la imagen, cuando no se conforma con esta superficie y tiende a expandirse por todo el encuadre a costa de los demás motivos representados, cuando nos deslumbra, el blanco no es blanco, es fulgor. Así quedan los cristales al intentar resistir una fuerza tal...

jueves, 7 de abril de 2011

Alegría del vacío


La mayoría de gente que ha pasado por el bachillerato ha oído hablar del horror vacui; he aquí su antítesis, la alegría del vacío, que ocupa casi toda la imagen. Constituye, más que una carencia, un descanso visual y un indicador de dirección que nos lleva hasta la franja inferior del encuadre y hace, de lo pequeño, algo importante.

viernes, 25 de febrero de 2011

Obligaciones de imagen


Aunque legalmente no existe, supongo que lo contrario de los derechos a la propia imagen debe de ser algo así como las obligaciones respecto a la imagen ajena. Y el resultado de respetar estas obligaciones puede ser como el de la presente foto. Para no tener que pedir autorización escrita a los padres de cada uno de los adolescentes que están celebrando el Carnaval, pues he sangrado bastante el encuadre para cortarles la cabeza. Todo conforme con la legalidad vigente.

jueves, 13 de enero de 2011

El movimiento como protagonista


El movimiento ejerce una poderosa fuerza de atracción en nosotros. La quietud se enseñorea del espacio, el vacío y la homogeneidad campan a sus anchas y, de repente, cualquier humilde objeto en movimiento que entra en el encuadre, capta nuestra atención. La mirada lo sigue hasta que desaparece o se detiene; ya sin vitalidad, es olvidado y absorbido por un entorno espacialmente mucho más poderoso.