Mostrando entradas con la etiqueta horror vacui. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta horror vacui. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de abril de 2011

Alegría del vacío


La mayoría de gente que ha pasado por el bachillerato ha oído hablar del horror vacui; he aquí su antítesis, la alegría del vacío, que ocupa casi toda la imagen. Constituye, más que una carencia, un descanso visual y un indicador de dirección que nos lleva hasta la franja inferior del encuadre y hace, de lo pequeño, algo importante.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Vacuidismo


¿Qué tienen en común una paloma, una mosca, un pararrayos y el saledizo de un edificio? Pues aquí, que comparten la vacuidad, si sobreentendemos que el aire también puede considerarse vacuo. Cuesta asumir este "desperdicio" visual, esta antítesis del horror vacui, pero precisamente gracias a él se crea una tensión que convierte a lo insignificante en relevante. Lo minúsculo y lo banal, lo antipintoresco, cobran vida.