He fotografíado este paisaje, especialmente anodino, porque nos permite centrarnos en la perspectiva aérea sin que otros elementos plásticos o referenciales distraigan la atención. El aire -sus partículas sólidas en suspensión, el vapor de agua que contiene- enturbia la visión nítida. Y cuanta más distancia, más aire y, por tanto, menos nitidez. Es una fórmula casi matemática. ¿Lloverá ya de una vez?
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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sábado, 23 de julio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Estallido de luz
Agua, aire, tierra y luz (=fuego): he aquí los cuatro elementos primigenios concentrados en una sola imagen. Y a partir de ellos, las plantas, los microorganismos... y nosotros contemplándolos. O mejor, contemplándolo, porque si todos estos componentes se conciben como un todo, es que entonces reina la armonía, única capaz de casar lo que ha divorciado el científico.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Vacuidismo
¿Qué tienen en común una paloma, una mosca, un pararrayos y el saledizo de un edificio? Pues aquí, que comparten la vacuidad, si sobreentendemos que el aire también puede considerarse vacuo. Cuesta asumir este "desperdicio" visual, esta antítesis del horror vacui, pero precisamente gracias a él se crea una tensión que convierte a lo insignificante en relevante. Lo minúsculo y lo banal, lo antipintoresco, cobran vida.
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jueves, 10 de febrero de 2011
El interés de lo anodino
Una de las virtudes que más valoro de la fotografía es su capacidad para revelar el interés de lo que supuestamente anodino, aunque eso, claro está, depende de la sensibilidad del observador que se esconde tras el visor. El fotógrafo se parece al arqueólogo, solo que en sus descubrimientos no hay tierra de por medio, sino aire y luz.
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