Tras el agua, tal vez sea la cerámica esmaltada la primera pantalla de la humanidad, en tanto que plasma una imagen ajena a su propia naturaleza. No obstante, la diferencia con nuestros televisores, ordenadores y dispositivos similares es abismal: no emite una imagen, sino que refleja la que se muestra ante ella. Es el suyo un mundo más limitado, pero también más veraz.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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viernes, 9 de diciembre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Desierto
Un desierto desierto resulta tan natural como un mar con agua. Lo que nos suscita desconcierto es que lugares que acostumbramos a ver rebosantes de gente, estén, a plena luz del día, completamente vacíos, como sucede con este instituto. Quizá lo siniestro sea esto: la observación de la cara oculta -o desconocida- de las cosas. Es la inquietud de lo inusual.
domingo, 2 de octubre de 2011
Embriaguez de agua
El agua es la fuente de la vida, y digo fuente en el sentido más literal del término. Pero todos los extremos son negativos, como no se han cansado de repetirnos nuestros mayores desde que empezamos a socializarnos. El árbol del centro de la balsa, embriagado de agua, ha pasado a formar parte del mundo mineral. Las ranas, sin embargo, saltan de puro contento. Ahora podrán celebrarse las olimpiadas de batracios.
jueves, 29 de septiembre de 2011
El rastro del vándalo
La naturaleza sigue su curso, como siempre. Unas plantas nacen, otras crecen, y otras se vuelven mustias y mueren; los árboles celebran la llegada del otoño dejando caer sus hojas, y todos se arriman al arroyo, buscando el agua que la lluvia no les ha concedido. Pasa un vándalo, tira una botella de plástico, y arruina la escena. Porque existen vándalos del paisaje que, aunque no destruyan físicamente, echan a perder los paisajes que nos alimentan visualmente.
lunes, 8 de agosto de 2011
Caída libre
Que nos interese el agua es normal: se trata de un imperativo biológico. Sin embargo, que nos interese desde el punto de vista estético no está tan claro. Solo necesitamos una acumulación de agua más o menos importante o un salto de agua para que nos sintamos obnubilados. ¿Tendrá también la estética un trasfondo biológico? ¿Nos toparemos siempre, al decapar el espíritu, con las necesidades fisiológicas?
lunes, 23 de mayo de 2011
El flequillo del agua
He aquí una -otra más- personificación. Me resulta difícil sustraerme a observar el mundo que nos rodea con ojos humanos, aunque a menudo sería deseable. Sería deseable mirar estos juncos como lo hace el pez que nada entre ellos, como los patos que los perciben como obstáculos, como la libélula que se posa en su parte alta. Pero yo los concibo como un flequillo mal cortado. Por suerte, aún no los veo como el cesto que se podría hacer con ellos.
lunes, 16 de mayo de 2011
Estallido de luz
Agua, aire, tierra y luz (=fuego): he aquí los cuatro elementos primigenios concentrados en una sola imagen. Y a partir de ellos, las plantas, los microorganismos... y nosotros contemplándolos. O mejor, contemplándolo, porque si todos estos componentes se conciben como un todo, es que entonces reina la armonía, única capaz de casar lo que ha divorciado el científico.
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