No, no es que pretenda a estas alturas dedicarme a la cocina, sino que, simplemente, si el 25 de diciembre se habla de patos, suelen ser cuando uno les hinca el diente tras pasar por el horno. Estos, sin embargo, se han librado de la quema y flotan apaciblemente en el estanque próximo a mi casa. La tensión visual, a pesar de la aparente simetría y apacibilidad de la escena, es notoria: la rama del tercio inferior que no acaba de abarcar toda la extensión de la imagen tiene la culpa.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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domingo, 25 de diciembre de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
El flequillo del agua
He aquí una -otra más- personificación. Me resulta difícil sustraerme a observar el mundo que nos rodea con ojos humanos, aunque a menudo sería deseable. Sería deseable mirar estos juncos como lo hace el pez que nada entre ellos, como los patos que los perciben como obstáculos, como la libélula que se posa en su parte alta. Pero yo los concibo como un flequillo mal cortado. Por suerte, aún no los veo como el cesto que se podría hacer con ellos.
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