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viernes, 9 de septiembre de 2011

Te doy mis ojos


Los humanos somos tan extraños y prepotentes, que a todo le atribuimos cualidades humanas. Es lo que los literatos llaman personificación. Por ejemplo, cualquier par de círculos dispuestos a una distancia razonable, tendemos a verlos como unos ojos que nos están mirando. La lástima es que no tengan los efectos apotropaicos de las ilustraciones medievales.

lunes, 23 de mayo de 2011

El flequillo del agua


He aquí una -otra más- personificación. Me resulta difícil sustraerme a observar el mundo que nos rodea con ojos humanos, aunque a menudo sería deseable. Sería deseable mirar estos juncos como lo hace el pez que nada entre ellos, como los patos que los perciben como obstáculos, como la libélula que se posa en su parte alta. Pero yo los concibo como un flequillo mal cortado. Por suerte, aún no los veo como el cesto que  se podría hacer con ellos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Lo que ve el horno de mi cocina


¿Ve mi horno? ¿Es el horno de la cocina de mi casa o es otro horno que está viendo mi cocina? ¿Es esto una personificación? ¿Estamos ante un ejemplo de cámara subjetiva? ¿Y por qué, si ve el horno, ve en una clave tan alta? ¿No tienen sus ojos pupilas para regular la luz? ¿No tiene diafragma la cámara con la cual se ha tomado la foto? Preguntas, preguntas que solo sirven para ahogar la contemplación.