Uno de los objetivos de todo escultor tradicional -o sea, embebido por la estatuaria griega antigua- es el de conseguir un drapeado convincente en sus modelos. La imagen también reclama, en ocasiones, la atención sobre los pliegues del motivo plasmado, incluso cuando, como aquí, en realidad no se halle paño ninguno al que asirse.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Drapeado
Este paño, extendido sobre cualquier superficie, no pasaría de ser un roñoso trapajo ansioso por ser lavado enérgicamente para volver a su prístina blancura. Sin embargo, dispuestos sus pliegues convenientemente, se convierte en un drapeado, en un elemento fundamental de la escultura y pintura clásicas. Nunca la arruga fue tan bella.
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