Contrariamente a lo que se cree, la mayoría de espejismos no tienen lugar en los desiertos, sino en nuestras acristaladas ciudades. Caminamos por cualquier calle y las superficies reflectantes nos proyectan mundos de ensueño, porque la imagen de la imagen que observamos está pasada por el cedazo de lo imaginario, y este se nutre de la promisión.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
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