Toda puerta cerrada constituye un enigma, supuesto que apela al más allá, no al celestial, claro está, sino al estrictamente terrenal. E incluso cuando sabemos qué hay tras ella, el margen para la sorpresa es muy grande; la incertidumbre, lo imprevisto, puede concretarse en cualquier momento. Ponerse la chaqueta y lanzarse a abrir la puerta es seguir la llamada de la aventura. La lástima es que lo hacemos tantas veces al día, que la aventura se ha vuelto rutinaria. Trágico.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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martes, 15 de noviembre de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
La estética de lo trágico
Se me antoja misteriosa la eventual asociación de lo estético y lo trágico, aun cuando desde hace mucho se ha asumido lo trágico como categoría estética. ¿Cómo se puede contemplar estéticamente lo que es fruto del sufrimiento? Dejando de lado la empatía, sin duda. Pero, entonces, ¿la estética nos hace más humanos, como pensamos, o nos deshumaniza, porque nos obliga a desprendernos de cualesquiera otras consideraciones no formales?
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