El río Onyar, más que río es riachuelo. Pero un riachuelo taimado, como todos los de esta parte del Mediterráneo. Durante muchos meses del año, su caudal es insignificante. A veces, incluso parece que va a desaparecer. Pero llueve con intensidad un par de días, y crece espectacularmente. Estamos en pleno invierno pero, como llueve escasamente, sufre el mismo estiaje que si estuviéramos en verano, estación más acorde con el étimo de la denominación del fenómeno.