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miércoles, 13 de abril de 2011

El toque de la civilización


Podría ser el Amazonas; podría ser el Orinoco, pero es el Onyar, el río impostor que, en realidad, suele ser un riachuelo. Toda la apariencia de paraje remoto y salvaje se pierde por un detalle delator: el reflejo de las farolas de tres brazos en el agua. El toque de la civilización rompe el espejismo, o quizá forja uno nuevo: el de la convivencia entre naturaleza y humanidad.

domingo, 23 de enero de 2011

Entre caminos


He aquí un individuo haciendo un alto en su noble tarea de vagabundear. Noble, porque  visitar nuevos lugares pertrechado solo con una liviana mochila y una colchoneta de viaje tiene siempre unos componentes de descubrimiento y superación loables. Este tipo demuestra que es inteligente, no por hacer lo que hace, sino por escoger el sitio apropiado donde reposar, en medio de una ciudad inapropiada para ello: cerca del río, sobre la hierba, al lado de un protector puente y al sol.

sábado, 8 de enero de 2011

Estiaje en invierno


El río Onyar, más que río es riachuelo. Pero un riachuelo taimado, como todos los de esta parte del Mediterráneo. Durante muchos meses del año, su caudal es insignificante. A veces, incluso parece que va a desaparecer. Pero llueve con intensidad un par de días, y crece espectacularmente. Estamos en pleno invierno pero, como llueve escasamente, sufre el mismo estiaje que si estuviéramos en verano, estación más acorde con el étimo de la denominación del fenómeno.