Estoy en el castillo de Peñíscola. Oteo a lo lejos: el horizonte nos comunica que se acerca una borrasca. Lejos de apresurarme a buscar cobijo, sigo con mi visita a las dependencias del que fue hogar del papa Luna. Es verano, y como casi todo en esta época, la borrasca es solo un amago. Parece como si el calor convirtiera en ficción los brotes de realidad.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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sábado, 9 de julio de 2011
sábado, 8 de enero de 2011
Estiaje en invierno
El río Onyar, más que río es riachuelo. Pero un riachuelo taimado, como todos los de esta parte del Mediterráneo. Durante muchos meses del año, su caudal es insignificante. A veces, incluso parece que va a desaparecer. Pero llueve con intensidad un par de días, y crece espectacularmente. Estamos en pleno invierno pero, como llueve escasamente, sufre el mismo estiaje que si estuviéramos en verano, estación más acorde con el étimo de la denominación del fenómeno.
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