Los aparcamientos, como este de un supermercado, siempre me han parecido uno de los lugares más desangelados de las ciudades. Le doy vueltas al porqué, y no se me ocurre nada más que pensar que en ellos el anonimato, más que salvaguardarse, impera por naturaleza. Llega la gente en su coche, coge su carro, mete en él sus productos, paga con su dinero y se va a su casa. El dominio del posesivo es abrumador y, claro está, tanto posesivo nos aboca al anonimato.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
Mostrando entradas con la etiqueta Casa Milà. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa Milà. Mostrar todas las entradas
lunes, 7 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
Servidumbre y arquitectura
Parte de la grandeza de la arquitectura es su servidumbre a las necesidades humanas. Aquí vemos toda una Casa Milà, todo un Gaudí, plegado ante la obligación de proporcionar los suministros que cualquier vivienda requiere. Patios de luces minúsculos, tuberías vistas, cables y dispositivos varios se enseñorean parcialmente del Arte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)