El chasis y el bastidor de los coches no nos mira nadie, salvo los mecánicos y, desgraciadamente, los amenazados por los terroristas, y eso que contienen piezas extrañas para los legos como yo, no exentas de interés. Creo que es un problema de comodidad: preferimos considerar como un agujero negro todo lo que sea agacharnos más de lo imprescindible. Tendríamos que dedicarnos un poco al yoga, por eso de ampliar horizontes físicos.