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lunes, 21 de noviembre de 2011

La comodidad de la jaula


Llueve; bueno, más que llover, diluvia, pero poco me importa, porque contemplo a la raquítica parra soportando los embates del agua desde mi jaula de cristal, desde mi coche. Es curiosa la proliferación de cristaleras en nuestra época, supuesto que se fundamentan en una falsedad: aunque aparentan vincularnos al exterior y hacernos partícipes de lo que en él sucede, nos aislan en nuestras confortables jaulas de cristal.

viernes, 27 de mayo de 2011

Escudriñando bajo el coche


El chasis y el bastidor de los coches no nos mira nadie, salvo los mecánicos y, desgraciadamente, los amenazados por los terroristas, y eso que contienen piezas extrañas para los legos como yo, no exentas de interés. Creo que es un problema de comodidad: preferimos considerar como un agujero negro todo lo que sea agacharnos más de lo imprescindible. Tendríamos que dedicarnos un poco al yoga, por eso de ampliar horizontes físicos.