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viernes, 24 de junio de 2011

Aberturas tapiadas


Las puertas y ventanas tapiadas de las casas deshabitadas me resultan inquietantes. No porque puedan llegar a ser pasto de okupas, sino porque constituyen un símbolo del fracaso. Las viviendas se construyen para ser habitadas y, aunque es lógico haya momentos en que permanezcan huérfanas de inquilinos, una pared de ladrillos anula cualquier posibilidad de futuro, salvo la demolición.

viernes, 14 de enero de 2011

Abandono y permanencia


Las casas deshabitadas tienen una enorme capacidad para evocar el abandono y el paso del tiempo. La degradación del edificio, el tapiado de sus aberturas, el crecimiento descontrolado de las plantas trepadoras y hierbajos; todo nos remite al pasado. Todo, excepto el fondo de la fotografía, donde las persianas subidas del bloque de pisos indican que la vida continúa allí, indiferente a los que han muerto o se fueron.