Las plantas trepadoras se me antojan supervivientes natas; aún más, vampirizan a todo aquello a lo que se pueden agarrar, sea un árbol, sea una pared, sea una roca. Por el contrario, las que no disponen de sus tentáculos, se aventuran a expandirse en el aire, se alargan hasta lo indecible, hasta que una simple ráfaga de viento o su propio peso las troncha. Pero, antes de que esto suceda, ¡qué gracilidad la suya!
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
Agarrándose
Las plantas trepadoras son, sin duda, las deportistas más activas del reino vegetal, inspiración probable de los mejores de alpinistas. Se agarran a la más leve rebaba, se anclan a ella y siguen subiendo, siempre en busca de la luz, aquí generosa, pero en la selva un bien escaso. Y se extienden en abanico, desafiando el permanente peligro de las tijeras de podar.
viernes, 14 de enero de 2011
Abandono y permanencia
Las casas deshabitadas tienen una enorme capacidad para evocar el abandono y el paso del tiempo. La degradación del edificio, el tapiado de sus aberturas, el crecimiento descontrolado de las plantas trepadoras y hierbajos; todo nos remite al pasado. Todo, excepto el fondo de la fotografía, donde las persianas subidas del bloque de pisos indican que la vida continúa allí, indiferente a los que han muerto o se fueron.
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