No, no es esta una recensión sobre el famoso ballet de Stravinski, sino la constatación de que la primavera, a las tres semanas de su llegada, se encuentra en su punto álgido. Pero toda consagración implica el anuncio tácito del declive. Las plantas, al poco de florecer, pierden sus pétalos: estos, abandonados por la belleza de sus formas y colores, pasan a alimentar la tierra. Solo cabe esperar que les sea leve.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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domingo, 17 de abril de 2011
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