Más que el muro de las lamentaciones, en toda ciudad hay, no uno, sino varios muros de las ensoñaciones o de los deseos. Y cuando se cumplen, se convierten en actas notariales que dan fe de lo de siempre, con una fecha de caducidad más o menos limitada. Suerte que al fondo hay una puerta de emergencia que ofrece una escapatoria a nuestras contingencias.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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sábado, 14 de mayo de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Deseos en forma de monedas
Al fondo del estanque se pueden atisbar monedas que resisten, de momento, la corrosión. Es sorprendente esta costumbre de pedir deseos o hacer promesas y ratificarlos lanzando una moneda al agua. No perdemos el punto de vista económico ni en los hechos menos consustanciales a él. Quizá sea que la palabra no tiene valor suficiente y tengamos que acompañarla del vil metal.
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