Anochece en mi ciudad. Se encienden las farolas, que proporcionan una luz amarillenta poco agradable, pero que ahorran energía. Los cables de electricidad siguen transmitiendo electrones a toda velocidad, que nos permitirán poner en marcha el ordenador y poder observar esta imagen. Arriba, mucho más arriba, la luna lucha por abrirse paso entre los nubarrones.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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martes, 8 de noviembre de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Las heridas del asfalto
Son muchos quienes no tienen más remedio que herir el asfalto -y digo que no tienen más remedio porque estoy seguro que es una tarea ingrata-: albañiles que hacen la acometida de la cloaca, operarios del gas, del teléfono, de la electricidad, etc. Y aunque estos parcheados, vistos de cerca, son horribles, si los contemplamos a distancia pueden convertirse en bellos cuadros abstractos.
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