Hoy llueve. Perdemos la sensación de humedad y bochorno, así como también la percepción del agua deslizándose por nuestras partes expuestas y el ruido del chapoteo al caminar; perdemos incluso, al captarla con la cámara, la acción misma de llover, pero nos queda el registro visual del cielo plomizo y de unas cuantas gotas que se han agarrado, en un último intento para no perder la individualidad, al vidrio de la ventana.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
Mostrando entradas con la etiqueta individualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta individualidad. Mostrar todas las entradas
lunes, 4 de julio de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
El goteo de la lluvia
Aunque es obvio que no puede llover sin que caigan gotas, también lo es que cuando arrecia la lluvia, las gotas prácticamente se convierten en chorros de agua que impactan contra el suelo para volverse a evaporar y proseguir el ciclo. Pero unas pocas se resisten a perderse en la tierra y se agarran a lo que pillan, como a este tendedero. ¿Será esta funesta testarudez fruto de la voluntad de conservar su individualidad?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)