En una zona dominada por las masas, sobre todo masas negras, grises y negras, el ojo busca afanosamente algunos puntos de anclaje, y los encuentra en las líneas paralelas que la atraviesan por la parte superior. Franqueadas estas, nos adentramos en un limbo deslumbrante en el que apenas apercibimos, desdibujado, algo parecido a un oasis. Estamos sedientos.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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miércoles, 31 de agosto de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
El magnetismo del ojo
Nadie duda del intenso magnetismo que los ojos de cualquier animal, humanos incluidos, ejerce sobre nosotros. Tal vez sea porque focaliza el punto de atención, porque dejar traslucir parte de los pensamientos o porque, como la del basilisco, hay miradas que matan -y otras que acunan, también hay que decirlo-. En fotografía, se puede perdonar casi cualquier error, menos la falta de nitidez en el ojo. ¿Será porque pierde la fuerza visual?
martes, 29 de marzo de 2011
Por la tangente
Salirse por la tangente, cuando consideramos imágenes, implica sangrar fuertemente los referentes y potenciar el fuera de campo. Se crea entonces una tensión visual muy interesante: el ojo, consciente de que le están escamoteando buena parte de los elementos representados, se revuelve por los márgenes para intentar "completarlos". En la foto superior, sin embargo, más que salirse por la tangente, se sale por la secante.
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