Una de dos: o asumimos que el mundo es un ente fragmentado cuyos pespuntes se muestran sin disimulo, o bien lo consideramos como un todo que debemos dividir para aprehenderlo. En este ultimo caso, la labor creativa de la fotografía consiste en una selección rigurosa de los fragmentos más singulares o de cierto valor estético. Así las cosas, el fotográfo es una especie de carnicero especializado en descuartizar la realidad.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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lunes, 12 de septiembre de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Vacío acotado
Los vacíos son siempre inquietantes. La vastedad nos recuerda que somos partículas insignificantes del Universo, e intentamos por ello acotar los espacios inmensos para traducirlos a escala humana. El cielo, inconmensurable por antonomasia, nos resulta más próximo si lo cercamos visualmente con retazos de edificios, con huellas de humanidad, en definitiva.
jueves, 10 de marzo de 2011
Artificio tenebrista
Si uno gusta del tenebrismo caravaggiesco, quizá sea porque gracias al tratamiento lumínico, se establece una jerarquía entre las figuras y objetos de la pintura, ayudando así al observador a distingir lo esencial -iluminado- de lo accesorio -sumido en la penumbra- Pero, ¿qué pasa cuando de la oscuridad solo emergen retazos de objetos, y sus partes más características, bien están cubiertas por el negro profundo, bien quedan fuera de campo?
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domingo, 27 de febrero de 2011
Retazos
La peor de las sensaciones que puedo tener como observador ocurre cuando percibo que el entorno se compone de retazos, retazos que dejan ver sus costuras. Me acongoja, no la diversidad, sino la falta de armonía entre las partes y el todo. Y el problema es que esta sensación puede aflorar ante cualquier situación por mil circunstancias: una luz poco apropiada, un abandono del mantenimiento, una obra abigarrada,... e incluso un mal día.
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