No se me ocurre una palabra más atinada para describir la imagen. Una planta, prácticamente seca, se sostiene enhiesta a pesar de que su fin está cantado. Lo inexorable de su destino no le mueve a abandonarse, a dejarse ir hacia la nada. Es una de las formas más admirables de la entereza, aquella que no se sustenta en la fe, sino en la dignidad del ser, hasta sus últimas consecuencias.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
Mostrando entradas con la etiqueta fenómeno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fenómeno. Mostrar todas las entradas
martes, 8 de marzo de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Llueve
Representar la lluvia misma no es fácil, aunque sí su efecto, como he hecho aquí. Me pregunto cómo se percibiría la lluvia antes de empezar a acristalar las ventanas, allá por la Edad Media, porque los cristales son el más fiel aliado de este fenómeno. Tras ellos, a resguardo, podemos contemplar estéticamente la caída del agua. Antes solo se notaba cuando el infeliz de turno se calaba hasta los huesos. Ni hay que decir que maldita la belleza que le encontraría.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)