Un genuino bodegón ha de contener, o bien alimentos, o bien plantas, con flores o sin ellas. Yo prefiero las plantas, fundamentalmente para no estimular la segregación de jugos gástricos mientras observo alguna obra del mentado género. Me interesan, en particular, aquellos que combinan plantas naturales y artificiales, supuesto que mantienen una relación dialéctica similar a la realidad. Lo artificial deviene, hoy en día, natural.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
La diagonal
En la naturaleza apenas existen las rectas. Las formas orgánicas, sobre todo, prefieren las curvas. La pregunta que me formulo ante esta imagen es que, si las sombras pertenecen a la naturaleza o, como mínimo, a lo natural -luz natural del sol, aquí-, porque se muestra tan rotundamente recta. Algo tendrá que ver el edificio que se interpone entre la luz solar y la pared, edificio artificial; pared artificial; ¿artificial también nuestra mirada?
miércoles, 15 de junio de 2011
Natural y artificial
Si algo caracteriza a la naturaleza es su falta de uniformidad, la suspensión del prurito geométrico, de las formas estandarizadas, características que solo poseen las obras humanas. Ese rollizo del primer término perfectamente tallado, humanizado, que se esfuerza por salir de las tinieblas y hacer la competencia al majestuoso árbol del fondo no pasa de siniestro.
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