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jueves, 22 de diciembre de 2011

Bodegón tecnológico


Cuando pensamos en un bodegón, nos vienen a las mientes imágenes de alimentos, de flores, de objetos inanimados... pero nunca se nos ocurre relacionarlo con aparatos o dispositivos digitales. Y, ya que estos se han incorporado con tanta fuerza a nuestras vidas, "la normalización" pasaría por considerarlos también potencialmente bodegones.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bodegón mixto


Un genuino bodegón ha de contener, o bien alimentos, o bien plantas, con flores o sin ellas. Yo prefiero las plantas, fundamentalmente para no estimular la segregación de jugos gástricos mientras observo alguna obra del mentado género. Me interesan, en particular, aquellos que combinan plantas naturales y artificiales, supuesto que mantienen una relación dialéctica similar a la realidad. Lo artificial deviene, hoy en día, natural.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Bodegón sin alimentos


Se me hace extraño concebir una obra del género del bodegón cuando no hay ni rastro de alimentos ni, como en este caso, apenas objetos inanimados. Plantas, hojas de plantas, solo eso. Pero si recurro al sinónimo de este género, naturaleza muerta, me da más repelús aún. Porque si delata algo el verdor intenso de estas hojas es que hay vida, vida exultante. Naturaleza viva

viernes, 20 de mayo de 2011

Bodegón mínimo


Lo confieso: los bodegones atiborrados de flores, chirimbolos y suculentos alimentos me empachan -no solo metafórica, sino también literalmente. Hay en los artistas que han cultivado este género una pulsión por la opulencia que abruma. A mí me gustan los bodegones que muestran una máxima economía de recursos, un mínimo objeto, una máxima atención a la composición.

martes, 15 de febrero de 2011

Ni bodegón, ni naturaleza muerta


Es difícil enmarcar esta fotografía en un género determinado. No es un bodegón, porque no se muestran alimentos ni flores; tampoco es una naturaleza muerta, porque no hay animales muertos. ¿Qué es, entonces? No lo sé; su género me resulta indiferente, pero no así su forma ni la connotación de la imagen. Es el escritorio de mi hijo, captado en su ausencia, que me remite a su presencia.