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viernes, 23 de septiembre de 2011

Bodegón sin alimentos


Se me hace extraño concebir una obra del género del bodegón cuando no hay ni rastro de alimentos ni, como en este caso, apenas objetos inanimados. Plantas, hojas de plantas, solo eso. Pero si recurro al sinónimo de este género, naturaleza muerta, me da más repelús aún. Porque si delata algo el verdor intenso de estas hojas es que hay vida, vida exultante. Naturaleza viva

viernes, 20 de mayo de 2011

Bodegón mínimo


Lo confieso: los bodegones atiborrados de flores, chirimbolos y suculentos alimentos me empachan -no solo metafórica, sino también literalmente. Hay en los artistas que han cultivado este género una pulsión por la opulencia que abruma. A mí me gustan los bodegones que muestran una máxima economía de recursos, un mínimo objeto, una máxima atención a la composición.

martes, 5 de abril de 2011

Antirretrato II


Esta foto, como género relacionado con la vegetación, es deficiente, así como también si la consideramos como paisaje urbano o como retrato. Sin embargo, está claro que la preponderancia la adquiere este último, teniendo en cuenta que el sujeto representado, uno mismo, es inidentificable. Se convierte entonces en un autoantirretrato. ¿No es posible dejarse estar de sutilezas?

jueves, 24 de marzo de 2011

Antirretrato


Cuando enfocamos el objetivo hacia nosotros mismos y, deliberadamente, podamos nuestro rostro hasta convertirlo en un plano detalle; cuando renunciamos a la profundidad de campo, cubrimos nuestros ojos -el auténtico "omphalos" del retrato-, renunciamos al maquillaje, a la depilación de las cejas e  incluso hasta a la composición equilibrada, más que autorretrato, obtenemos un antirretrato. ¿Sus ventajas? La mayor contención en la vanidad inherente a tal género.