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jueves, 15 de diciembre de 2011

Informe


La superficie, informe, se muestra amenazadora, tal vez por eso mismo, porque no podemos adivinar la presencia de ningún objeto o ente reconocibles; tan solo se extiende ante nosotros un terreno agrietado, de límites imprecisos. Pero seguimos avanzando; avanzamos porque a lo lejos vemos la luz, y cuando uno está confuso, la luz es el mejor de los guías.

martes, 24 de mayo de 2011

Forzando el viñeteado


El viñeteado, bien sea óptico, bien mecánico, se considera un defecto de la imagen. Pero podemos darles la vuelta a los defectos y utlizarlos como opción creativa. Cualquier elemento que interfiera en el motivo principal de la imagen partiendo de los márgenes y se mantenga en clave baja, puede funcionar como una viñeta que reenmarca la escena de forma inhabitual. La interferencia, en este caso, se convierte en legítima presencia.

martes, 26 de abril de 2011

Los rincones ignotos del hogar II


Hay objetos de uso cotidiano en los que solo reparamos cuando los necesitamos: la constatación de su presencia depende de su utilidad. Y es normal. Pero la Historia del Arte nos ha ido ensanchando el repertorio de temas de interés "artístico" hasta límites insospechados, y aún prosigue con esta tarea. Las cajas de plástico, los envases de champús o los códigos de barras reclaman también nuestra atención.

viernes, 1 de abril de 2011

Silueta


El enorme poder de una silueta -nada más que una sombra en realidad-, radica en que constituye la presencia de una ausencia, lo que equivale a enigmático y, con él, a una retahíla de preguntas: ¿es un hombre o una mujer? ¿viejo o joven? ¿desnudo o vestido? ¿guapo o feo?, y mil más. Solo tenemos un agarradero, que es el de la certidumbre de la existencia. A partir de ella, el infinito.

viernes, 11 de marzo de 2011

Artificio tenebrista II


Al igual que en las cuestiones domésticas y las relaciones humanas tendemos a valorar  más las cosas cuanto más escasas son, en la fotografía la luz, que es un presupuesto, se convierte en un privilegio cuando su presencia apenas es visible. Y digo apenas porque sin esta conjunción no habría imagen, sino solo soporte. ¡Y es tan duro soportar la ausencia por antonomasia!

martes, 15 de febrero de 2011

Ni bodegón, ni naturaleza muerta


Es difícil enmarcar esta fotografía en un género determinado. No es un bodegón, porque no se muestran alimentos ni flores; tampoco es una naturaleza muerta, porque no hay animales muertos. ¿Qué es, entonces? No lo sé; su género me resulta indiferente, pero no así su forma ni la connotación de la imagen. Es el escritorio de mi hijo, captado en su ausencia, que me remite a su presencia.