Es un estado de fragilidad permanente por la inconmensurabilidad del cielo. Las ramas, que aún osan retener algunas hojas postreras, intentan ascender y ocupar parte del infinito que se extiende por encima, mientras que el follaje, más humilde en sus propósitos, quiere dejar su tupida huella en un área más reducida. El cielo, por su parte, se ríe de todo mientras pasea las nubes.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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lunes, 19 de diciembre de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
Oquedades
Cuando me viene a las mientes la palabra hueco, suelo asociarla al de las escaleras. Cosas de los urbanitas. Sea como fuere, las cajas de escaleras tienen un interés visual innegable. El progresivo alejamiento de los diferentes tramos, su desarrollo helecoidal en algunos casos, proporciona unos juego de luces y unas posibilidades de distintas profundidades de campo casi infinitas. Incluso cuando es una caja completamente cerrada. Lo cerrado y lo infinito como conceptos complementarios. Extraño.
viernes, 1 de abril de 2011
Silueta
El enorme poder de una silueta -nada más que una sombra en realidad-, radica en que constituye la presencia de una ausencia, lo que equivale a enigmático y, con él, a una retahíla de preguntas: ¿es un hombre o una mujer? ¿viejo o joven? ¿desnudo o vestido? ¿guapo o feo?, y mil más. Solo tenemos un agarradero, que es el de la certidumbre de la existencia. A partir de ella, el infinito.
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