Es un estado de fragilidad permanente por la inconmensurabilidad del cielo. Las ramas, que aún osan retener algunas hojas postreras, intentan ascender y ocupar parte del infinito que se extiende por encima, mientras que el follaje, más humilde en sus propósitos, quiere dejar su tupida huella en un área más reducida. El cielo, por su parte, se ríe de todo mientras pasea las nubes.
Cada día de 2011, una imagen comentada a modo de almanaque visual. Para que el paso del tiempo no acabe siendo solo tiempo pasado, sino también recordado, es decir, revivido.
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lunes, 19 de diciembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
Evanescencia
Pocas cosas son tan elegantes como las telarañas que amenizan las esquinas de los techos de casa, quizá por su fragilidad -relativa: que se lo pregunten a los insectos que caen en ellas-, por su evanescencia, siempre a punto de desaparecer, siempre apenas visibles. O porque simbolizan como nada nuestro sino: tejer y teler para que luego, de un soplido, desaparezca el fruto de tan ardua tarea.
martes, 26 de julio de 2011
Parasol
Es tiempo de insolación, aunque este verano parece que incluso el sol se ha ido de vacaciones. Por si acaso, hay que proveerse de parasoles. La mayoría de ellos son burdas estructuras de plástico o loneta blancos que paran el sol, pero insultan estéticamente a sus usuarios. Lástima que no haya parasoles vegetales como este: la fragilidad y tamaño de la planta no lo permiten.
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