sábado, 31 de diciembre de 2011

A modo de despedida


Empecé este blog el 1 de enero del año en curso y lo acabo hoy, 31 de diciembre. El trabajo ha sido agotador: tomar, seleccionar, editar y comentar una fotografía cada día, sin fallar ni uno solo. Ahora necesito descansar... aunque por poco tiempo. Solo me queda agradeceros efusivamente el interés que habéis mostrado por estas páginas. 
A modo de despedida, cuelgo esta última imagen: ¡nos vemos por el Universo! 

viernes, 30 de diciembre de 2011

En busca del humano


Cuando nos hallamos en un entorno carente de vida o, cuando menos, carente de vida humana, nuestros ojos buscan con avidez cualquier atisbo de ella, no sé si como estrategia de supervivencia -amigo: me acerco; enemigo: le ataco o huyo- o para evitar la soledad. En este caso, entre los fríos bloques de hormigón, la piedra artificial y el vidrio, fijamos la mirada en la pequeña escultura, en el torso decapitado que nos recuerda, a pesar del material, rasgos propiamente humanos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Alarido cromático


En un área dominada por los grises y ocres -que no implica mediocres- irrumpe en escena un modesto cartel, de dimensiones limitadas y superficie arrugada, asumiendo un protagonismo que, en principio, no le correspondería. Pero sus encantos son muy poderosos: son los encantos de los colores primarios, saturados, con voces de tenor que apagan a los barítonos y bajos. ¿Agudeza o estridencia?

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Deslizarse


Hay ocasiones en las que uno, en vez de profundizar en una imagen, prefiere deslizarse por ella, haciendo caso omiso del contenido, esquivando cualquier pregunta relativa al cómo o al porqué; dejando, en definitiva, que nuestra vista transite por el magma compuesto de texturas, luces, sombras, sin solución de continuidad. La comprensión queda orillada: es la hora de la meditación.

martes, 27 de diciembre de 2011

Agujero blanco


Todos hemos oído hablar de los agujeros negros del Universo, cuya existencia se puede deducir pero que nadie ha visto, y lo hacemos como una anomalía, pero quizá la negrura, con agujero o sin él, sea lo habitual en el cosmos y la luz, que agujerea la oscuridad, lo verdaderamente sorprendente, el milagro que nos ata al ser, a la vida. ¿Ra?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Batiburrillo urbano


Si por algo se caracterizan nuestras ciudades es por la mezcolanza de objetos y construcciones dispares, con  tendencia al caos controlado que, por cotidiano, no nos parece tal. Casas y pisos sin concierto, semáforos de actividad incesante por doquier, árboles hincados en áreas de medio metro cuadrado, cables que cortan las calles por arriba y por abajo  y cielo, pero solo en porciones.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Pato a la naranja


No, no es que pretenda a estas alturas dedicarme a la cocina, sino que, simplemente, si el 25 de diciembre se habla de patos, suelen ser cuando uno les hinca el diente tras pasar por el horno. Estos, sin embargo, se han librado de la quema y flotan apaciblemente en el estanque próximo a mi casa. La tensión visual, a pesar de la aparente simetría y apacibilidad de la escena, es notoria: la rama del tercio inferior que no acaba de abarcar toda la extensión de la imagen tiene la culpa.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Secularización navideña


Esto de la Navidad es muy curioso y refleja el cambio de mentalidad de la sociedad: se ha pasado de la celebración cristiana por antonomasia, la del nacimiento de Jesús y la consecución de las "buenas nuevas" a la celebración del ingreso de la paga extra en nuestra cuenta y la exaltación del consumo. Ante este cambio, los símbolos religiosos han quedado como testimonios incómodos de este relajo materialista. Los belenes han dado paso a las neutras y bellas ponsetias.

viernes, 23 de diciembre de 2011

El resplandor


Y no precisamente el de Stanley Kubrick, sino el generado por los rayos de sol al impactar, de mañana, contra un muro, ante la impasible mirada de un árbol que bastante tiene con replegarse en él durante los meses del frío a la espera de una estación más propicia. El contraste es excesivo, como excesivo es este césped de diciembre.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Bodegón tecnológico


Cuando pensamos en un bodegón, nos vienen a las mientes imágenes de alimentos, de flores, de objetos inanimados... pero nunca se nos ocurre relacionarlo con aparatos o dispositivos digitales. Y, ya que estos se han incorporado con tanta fuerza a nuestras vidas, "la normalización" pasaría por considerarlos también potencialmente bodegones.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Deconstructivismo


Receta: selecciona una parte del entorno rica en volúmenes; desmenúzala en volúmenes más pequeños; busca un punto de vista singular que acentúe la multifacialidad de la escena; escoge una iluminación bastante contrastada, que refuerce la sensación de plasticidad; diafragma generosamente el objetivo; pulsa el disparador. Sugerencia de presentación, más arriba.

martes, 20 de diciembre de 2011

Menos es más


Aunque me parece peligroso aplicar sistemáticamente esta máxima al arte, es cierto que el sometimiento de la realidad a unas pocas líneas maestras, a modo de esbozo minimalista, proporciona a menudo resultados muy dignos. La fuerza de unas pocas líneas, el impacto de la combinación de dos o tres colores y una composición clara son suficientes para valorar las potencialidades de la austeridad icónica. Más en estos tiempos de crisis.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Paisaje mínimo


Es un estado de fragilidad permanente por la inconmensurabilidad del cielo. Las ramas, que aún osan retener algunas hojas postreras, intentan ascender y ocupar parte del infinito que se extiende por encima, mientras que el follaje, más humilde en sus propósitos, quiere dejar su tupida huella en un área más reducida. El cielo, por su parte, se ríe de todo mientras pasea las nubes.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Antipostales


He de reconocer que detesto la estética de lo que comúnmente se denomina "fotos de postal", es decir, aquellas imágenes impolutas desde el punto de vista técnico, de composición equilibrada, con rica gama cromática y colores saturados y, a ser posible, con algún efecto espectacular. ¿Y por qué las orillo? Porque no expresan nada, nada más que la epidermis visual del referente.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Visiones nadir


Así como las tomas en contrapicado se nos antojan más o menos naturales, supuesto que a menudo inclinamos la cabeza hacia arriba para observar cualesquiera cosas que están a más altura que nosotros, las vistas desde un ángulo nadir, o contrapicado extremo, son ajenas a nosotros, salvo que nos tumbemos boca arriba en el suelo. Así, los límites de nuestra anatomía determinan los límites de la naturalidad.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Interioridades


Mostrar el interior de nuestra propia casa es, un poco, como desnudarnos ante ojos desconocidos. El conjunto de objetos y plantas que nos rodean hablan de forma tácita de nuestras preferencias, de nuestros hábitos y, por qué no, también de nuestras manías, convirtiéndose así en delatores de nuestras interioridades. La intimidad, descubierta, pierde entonces su condición.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Informe


La superficie, informe, se muestra amenazadora, tal vez por eso mismo, porque no podemos adivinar la presencia de ningún objeto o ente reconocibles; tan solo se extiende ante nosotros un terreno agrietado, de límites imprecisos. Pero seguimos avanzando; avanzamos porque a lo lejos vemos la luz, y cuando uno está confuso, la luz es el mejor de los guías.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Nudo de tensión


Todo en esta fotografía nos invita al sosiego: las aguas en calma, la luz tenue, las plantas acuáticas que se yerguen en su mayoría enhiestas, las piedras del fondo, cubiertas de algas..., todo excepto la hoja seca que flota entre los juncos y que genera un nudo de tensión impropio, dado su escaso tamaño; su destacado color y, especialmente, su posición, ligeramente escorada hacia la izquierda del eje de simetría, hacen el milagro.

martes, 13 de diciembre de 2011

Contemplación y movimiento


Una serie de chavales caminan por el patio, ajenos al objetivo de la cámara, mientras que otros juegan a pelota. Todo normal. Lo más interesante de la imagen, sin embargo, son los dos chicos que parecen contemplar la escena que se extiende ante ellos con el mismo arrobamiento que el protagonista del cuadro de Caspar David Friedrich "El caminante sobre el mar de nubes". ¿Estarán soñando?

lunes, 12 de diciembre de 2011

Desolación


Los grandes aparcamientos me producen una extraña sensación de desolación, aun cuando estén poblados por un buen número de coches. La percepción de estar rodeado de máquinas sin vida, inmóviles, dispuestas simétricamente en unas líneas pintadas como referencia me conduce a un estado de ensimismamiento. Es una especie de "memento mori" contemporáneo.